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Gestión emocional para combatir la obesidad

Oct 25, 2017

 “Lo esencial es invisible a nuestros ojos” – Antoine de Saint-Exupéry

En el artículo anterior hablamos de como las personas tendemos a demostrar nuestro amor hacia nuestros seres queridos a través de la comida. Hoy compartiré cómo  las emociones repercuten en el desarrollo de la obesidad y el sobrepeso.

Alguna vez te has preguntado ¿por qué comes? La respuesta puede parecer obvia: Porqué tengo hambre.

Pero y si no es así? Esta claro que comer es un acto fisiológico y necesario, sin embargo el deseo de comer puede estar influenciado por muchas causas, la mayoría emocionales.

CALENTANDO MOTORES, CON CIENCIA

A pesar de que durante muchos años el ser humano se haya empeñado en esconder las emociones, estarás de acuerdo conmigo que  nos acompañan diariamente.  De hecho algunos expertos como el psicólogo Daniel Goleman afirman que las emociones facilitan decisiones y guían nuestra conducta.

En relación a la comida, es bien sabido que las emociones juegan un papel determinante sobre la elección de los alimentos que consumimos y sobre nuestros hábitos alimentarios. 

Lo más interesante, es que hay evidencia al respecto. Existen estudios que demuestran que la influencia de las emociones sobre la conducta alimentaria es más fuerte en las personas obesas y en las que hacen dieta que las que no.

Basta que te digan que no puedes comer algo para que tengas un deseo imperioso de consumir eso que “no puedes” ¿Verdad?.

No obstante, sería muy fácil culpar a nuestras emociones de nuestro sobrepeso y librarnos de cualquier responsabilidad. Sin embargo las emociones en sí mismas no son las causantes del sobrepeso, sino más bien, la forma en que la emoción es afrontada por la persona(estudio)

Precisamente por este motivo, como somos personas y no máquinas de quemar calorías, solamente conociendo los factores emocionales podremos reforzar los hábitos saludables que nos permitan controlar el peso.

¿COMO PUEDO SABER SI SOY UN COMEDOR EMOCIONAL?

Aquí está el quid de la cuestión. Como cada persona es un mundo a parte, es prácticamente imposible saber si eres 100% comedor emocional o no. No obstante disponemos de herramientas como el cuestionario del comedor emocional de Garaulet que nos permite hacernos una idea de cuán emocional es tu relación con la comida.

De este modo antes de empezar un plan nutricional a la brava y “a ver que pasa” podemos empezar por trabajar como gestionar ésas emociones en lugar de que ellas nos dominen a nosotros. Y poco a poco ir adquiriendo nuevos hábitos alimentarios.

Como he comentado anteriormente, a menudo comemos no por que tengamos hambre si no por algún motivo emocional como el antojo o el apetito provocados por estados de ánimo como la ansiedad, el aburrimiento, etc.

EL HÁBITO DE COMER DE MANERA EMOCIONAL

Para romper con un hábito, primero debemos saber como se forman. Los hábitos son la herramienta que permite a nuestro cerebro llevar a cabo una actividad de manera automatizada para así permanecer atento a lo que pasa a nuestro alrededor y ahorrar energía. Los hábitos se forman mediante la repetición continua de una acción determinada.

Para que se desarrolle un hábito necesitamos tres elementos: estímulo, acción y recompensa. A menudo, los hábitos alimentarios se establecen por la activación de nuestro sistema de recompensa cerebral, activado por alimentos ricos en azúcar, grasa y sal.

Blog: habitualmente.com

Imaginemos por un momento que sentimos ansiedad (estímulo), lo que nos empuja a llevar a cabo una acción (comer), cosa al acabar  nos sentimos mejor (recompensa) aunque solo sea de manera superficial.

Esta situación prolongada en el tiempo acaba convirtiéndose en un hábito en el que recurrimos a la comida para tapar nuestro estado emocional.

Como hemos visto anteriormente, comer de manera emocional  puede desarrollar sobrepeso y obesidad. E incluso comer de manera emocional descontroladamente puede comprometer gravemente la salud de la persona.

Si sientes que el hábito esta fuera de control es importante que busques la ayuda de un profesional que te ayude a gestionarlo.

ROMPER CON EL HÁBITO

Para romper con éste hábito, lo que debemos hacer es reconocer que nos lleva a hacerlo (señal) y substituir la rutina por otra que nos produzca la misma recompensa.

Blog : habitualmente.com

El ejercicio físico, activa el sistema de recompensa cerebral. Al activar el sistema nervioso parasimpático se libera acetilcolina, un neurotransmisor que nos da la sensación de calmatranquilidad.

Analiza que acción puedes llevar a cabo para activar tu sistema de recompensa sin necesidad de recurrir a la comida.

CONCLUSIONES

  • Nuestro estado emocional repercute directamente en nuestros hábitos alimentarios.
  • Las personas sedentarias con sobrepeso u obesidad suelen puntuar más alto en el cuestionario de comedor emocional.
  • Según los estudios realizados las mujeres suelen ser más emocionales con la comida que los hombres.
  • Adquirir hábitos de alimentación saludable y actividad física, teniendo en cuenta la relación emocional con la comida, favorece la consecución del peso objetivo y el mantenimiento a largo plazo.

Espero que te haya sido útil

Hasta pronto

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